México, un viaje de mil colores

México, un viaje de mil colores

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Alrededor de 60 etnias componen México: Kiliwa, Lacandon, Mame, Mazahua, Cucapa, Cuicateco o Guarijio son algunos ejemplos. Algunas de ellas tienen culturas milenarias, tan antiguas como las europeas.

Acerca de culturas, siempre se habla acerca de la cultura Maya o Azteca. Pero es que por ejemplo, las pirámides de Teotihuacán ya eran muy antiguas cuando los aztecas las reutilizaron: las culturas olmeca, tolteca, maya, teotihuacana, huasteca, mexica o azteca son algunos de los ejemplos que muestran la variedad del país.

Si algo me quedo acerca de este país es su diversidad, de etnias, razas, culturas, sabores y olores, su color, o mejor dicho, sus mil colores.

A título personal un viaje creo que también es un acto egoísta, te ayuda a conocerte a ti mismo. Parece una tontería de libro barato de auto-superación personal, pero lo creo al 100%, ¡no!, ¡al 1000%!. Creo que sería un ejercicio muy sano que tod@s, alguna vez en nuestra vida, nos tomáramos unos días para nosotr@s mism@s. Ese poco de egoísmo, para ver qué nos gusta y qué no, reconocer a qué le damos demasiada importancia y a qué debemos prestar más atención.

En mi caso este viaje me afianzó la pasión por viajar, sentirme viajero, que no turista (dos cosas muy diferentes). Creo que en ningún otro viaje he conocido a tanta gente, México, Francia, España, Japón, Italia, China (sí, también viajan), Argentina, Colombia, EEUU… y tantos y tantos lugares.

Desde vasco-franceses entusiasmados con los San Fermines a simpáticas francesas. También japoneses aficionados a la lucha libre mexicana, o argentinos y españoles locos por la joda (fiesta),  salseros colombianos, o extrañas parejas de vaqueros texanos con divertidos italianos. Y por supuesto, mexicanos de todos los colores, incluido el rosa-fresa 🙂

Para mí este es uno de los puntos más gratificantes de un viaje. El poder recopilar experiencias ajenas y tantos puntos de vista de otra manera sería casi imposible. Y que de alguna forma te ayudan a tener más experiencias propias, y en mi caso, también poder fotografiarlas y relatarlas. Un seguro de vida para que si alguna vez no me acuerdo de ellas tenga la prueba tangible de que estuve allí. «Sí, ahora me acuerdo, yo estuve allí» 🙂

México, un viaje de mil colores.

davidsantes

Érase una vez un tipo normal con una gran pasión, viajar. Esta pasión a su vez alimentaba su curiosidad, y como tenía muy mala memoria lo dejaba todo plasmado en otra aficción, la escritura. Este tipo normal también era un loco de la fotografía, con lo que al cerrar el círculo lo transformó en un blog.

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